Una noche en Tokio, me adentré en un callejón donde se encontraba una pequeña tienda de ramen con una calificación de 4.8 en Google Maps. Era el tipo de lugar que verías en un drama japonés, donde sacabas un boleto de comida de una máquina expendedora en la entrada. Pensé que sería el final perfecto para el día: un caldo caliente, chashu extra y una refrescante cerveza nama. Con la barriga llena, me dirigí a la caja, con solo mi smartphone en la mano, y con la naturalidad de alguien que sale a dar un paseo por el barrio, extendí mi tarjeta y pregunté: "¿Aceptan tarjeta...?"
La respuesta fue la sonrisa incómoda del dueño y una X hecha con sus manos. Ah, mi mente se quedó en blanco por un instante. Abrí mi cartera y me di cuenta de que casi todo el efectivo que había sacado por la mañana se había ido, y solo me quedaban unos pocos miles de yenes. Empecé a sudar frío. Afortunadamente, pude pagar el ramen, pero ¿qué habría pasado si hubiera estado con un acompañante? Probablemente habría tenido que deambular por un callejón desconocido buscando un cajero automático. En Corea, es normal pagar con tarjeta incluso por un chicle en una tienda de conveniencia, pero esta experiencia en el corazón de Tokio fue suficiente para hacerme sonrojar.
En realidad, este restaurante de ramen no era una excepción. Tuve experiencias similares varias veces durante mi viaje. Tiendas que vendían artículos pequeños y encantadores, panaderías de barrio llenas del aroma a pan recién horneado, e incluso en algunas taquillas de atracciones turísticas, me encontré con letreros de 'CASH ONLY' con bastante frecuencia. Hubo varias ocasiones en las que entré pensando que podría pagar con tarjeta y tuve que salir avergonzado.
Fue entonces cuando me di cuenta. Hay una brecha sorprendentemente grande entre el Japón de la alta tecnología que conocemos y la vida real de los japoneses. ¿Por qué, en un país que es la tercera economía más grande del mundo, Japón no puede soltar el lazo con el efectivo? La curiosidad que surgió de esta simple pregunta fue lo que finalmente me llevó a escribir este artículo.
¿Todavía una 'sociedad de efectivo'? La verdadera historia de Japón
Para empezar, sí, el poder del efectivo sigue siendo inmenso.
Por supuesto, en grandes ciudades como Tokio u Osaka, en grandes almacenes, hoteles y tiendas de franquicia, el uso de tarjetas es libre. Pero si te adentras un poco en los callejones o vas a ciudades pequeñas de provincia, la situación cambia por completo. Hay innumerables tiendas que solo aceptan efectivo. Esto no se debe simplemente a que se aferren a las 'viejas costumbres'. Hay una serie de razones complejas involucradas.
En primer lugar, Japón es considerado uno de los países más seguros del mundo. Como hay menos preocupación por los carteristas al llevar mucho efectivo, no sienten una gran necesidad de usar tarjetas. Otra razón son las altas comisiones para los comerciantes de tarjetas. Para los pequeños empresarios, una comisión de varios puntos porcentuales puede ser una carga. Además, debido a la característica de una sociedad que envejece, la generación que no está familiarizada con los pagos digitales sigue siendo una parte importante de la economía. Según datos del Ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI) de Japón, la tasa de pagos sin efectivo en Japón en 2022 fue del 36.0%, lo que muestra una gran diferencia con Corea, que supera el 90%. (Fuente: KOTRA Overseas Market News) Esto significa que todavía se paga en efectivo 6 o 7 de cada 10 veces.
Aun así, soplan vientos de cambio
A pesar de las razones mencionadas, que parecían inquebrantables en el 'amor por el efectivo' de Japón, en los últimos años han comenzado a aparecer grandes grietas. Cuando fui a Japón por primera vez, dudaba en usar mi tarjeta de crédito, pero ahora el ambiente ha cambiado drásticamente. El catalizador decisivo fue, por supuesto, la pandemia de COVID-19. Con la explosión de la demanda social de pagos sin contacto y sin interacción, incluso el gobierno japonés se ha propuesto alcanzar una tasa de pagos sin efectivo del 40% para 2025, implementando diversas medidas de apoyo.
El cambio más notable es, sin duda, la popularización de los pagos con código QR. Desde los mostradores de las tiendas de conveniencia hasta las puertas de los pequeños restaurantes de barrio, verás logotipos de pago QR de colores como 'PayPay', 'LINE Pay' y 'Rakuten Pay' por todas partes, lo que te hace pensar: 'Aquí la competencia es realmente feroz'. Por supuesto, la mayoría de estos son servicios de uso doméstico que requieren la verificación de un número de teléfono japonés, por lo que es difícil que los viajeros coreanos los usen directamente. Pero lo importante es que este fenómeno ha jugado un papel importante en el cambio de la percepción de los dueños de tiendas de 'solo efectivo'. Una vez que instalan un terminal de pago QR, a menudo también admiten pagos con tarjeta de crédito de forma natural.
Gracias a esto, los viajeros también han encontrado un respiro. Ahora, en grandes ciudades como Tokio, Osaka y Fukuoka, puedes usar libremente tu tarjeta de crédito no solo en tiendas de conveniencia, farmacias, grandes almacenes y restaurantes de franquicia, sino también para comprar la mayoría de los pases de transporte o entradas. En particular, la función sin contacto (tap to pay) de Visa o Mastercard, el método de pago que en Corea se usa 'como si se pasara una tarjeta de transporte', se está extendiendo rápidamente. El pago que termina en un segundo con un 'bip' sin tener que calcular el cambio es realmente agradable. Incluso en tiendas individuales o restaurantes antiguos, algo impensable antes, se pueden encontrar terminales de tarjeta con bastante frecuencia.
Sin embargo, es importante recordar que todos estos cambios no se han aplicado de manera uniforme en todo Japón. Todavía, si te alejas un poco del centro de la ciudad, o vas a establecimientos antiguos (老舗) que han sido operados por generaciones, o a pequeñas tiendas individuales, es muy probable que te encuentres con el letrero 'Solo efectivo (現金のみ)'. Es, literalmente, un período de transición. Por lo tanto, la estrategia de pago para un viaje a Japón ahora no es 'solo con tarjeta', ni 'solo en efectivo', sino un enfoque 'híbrido' que utiliza ambos de manera flexible según la situación.
Conclusión: Aceptar la diferencia y prepararse
Lo que sentí al experimentar la cultura de pago de Japón fue que no se trataba de 'cuál es mejor', sino de 'simplemente diferente'. Para mí, acostumbrado al sistema coreano donde todo se resuelve con una tarjeta, contar efectivo y llevar monedas fue inicialmente una molestia. Pero cuando metía un billete de 1.000 yenes en la máquina expendedora de un pequeño restaurante de ramen y recibía el cambio en monedas, o cuando lanzaba una moneda de 5 yenes en un santuario y pedía un deseo, esa extrañeza se había convertido en una escena más del viaje. El peso de la cartera de monedas tintineando se sentía como una prueba vívida de que estaba 'viajando'.
Al final, viajar no es más que un proceso de enfrentarse a estas pequeñas diferencias, aprender trucos y adaptarse. Si has desarrollado el hábito de echar un vistazo a las pegatinas de Visa o Mastercard en la entrada antes de abrir la puerta de una tienda, y si has empezado a tener la intuición de que 'este lugar probablemente solo acepte efectivo', entonces ya eres un viajero experimentado en Japón. La tranquilidad de juzgar de antemano que 'dada la atmósfera de esta tienda, sería de buena educación preparar efectivo' en lugar de preocuparse si la tarjeta funcionará o no. ¿No es eso la experiencia de viajar?
Por eso, la cartera de un viajero en Japón naturalmente tiene dos corazones. El 'corazón principal' que se encarga de los pagos con tarjeta en grandes almacenes, hoteles y farmacias, y el 'corazón auxiliar' que es el efectivo, responsable de las pequeñas cafeterías en los callejones o los aperitivos en los mercados locales. Si te aferras a uno solo, inevitablemente te encontrarás con momentos incómodos. La flexibilidad de preparar ambos y usarlos según la situación es la forma más inteligente de disfrutar de la cultura de pago de Japón.
Japón tiene sus propios contextos sociales e históricos para aferrarse al efectivo. Como viajeros, solo tenemos que respetar esa cultura y prepararnos inteligentemente. Con un poco de preparación, la ansiedad de '¿qué pasa si no puedo pagar?' puede convertirse en la pequeña alegría de '¿cómo pagaré esta vez?'. Ahora, es hora de aprender consejos prácticos específicos para llenar tu 'cartera híbrida'.
Consejos prácticos para viajeros
¿Listo para llenar tu 'cartera híbrida' de la que hablamos en el capítulo anterior? Aquí tienes una guía práctica basada en mi experiencia y en las opiniones de viajeros experimentados. Primero, ten como mínimo 10.000 yenes por persona y día en efectivo. Puede parecer mucho, pero es el límite que te dará tranquilidad. Con 10.000 yenes, te quedará dinero para cenar o comprar un pequeño recuerdo después de un tazón de ramen (unos 1.000 yenes), un café (500 yenes) y 2 o 3 viajes en tren (600 yenes). Especialmente si planeas visitar restaurantes locales que solo aceptan efectivo, pagar entradas a santuarios o templos, comprar omikuji o probar aperitivos en mercados tradicionales, es mejor llevar más. Cambia dinero en tu banco principal en tu país de origen con antelación, si es posible. Las casas de cambio en los aeropuertos o en las ciudades de Japón suelen tener comisiones mucho más altas.
Las tarjetas de crédito se encargan de los gastos grandes. Se pueden usar en la mayoría de hoteles, grandes almacenes, farmacias, grandes centros comerciales y restaurantes de franquicia. Una tarjeta con el logotipo de Visa o Mastercard que permita pagos internacionales es suficiente. A veces, las tarjetas JCB ofrecen descuentos, pero la versatilidad de Visa/Mastercard es abrumadora. Aquí tienes un consejo: si al pagar el terminal te pregunta "¿Desea pagar en JPY (yenes) o KRW (wones)?", elige siempre JPY (moneda local). Pagar en wones (KRW) implica una doble comisión por cambio de divisa y es una pérdida. También es una buena idea solicitar el 'servicio de bloqueo de DCC (Dynamic Currency Conversion)' en la aplicación de tu tarjeta de crédito con antelación.
Hay dos elementos que mejorarán drásticamente la 'calidad de vida' de tu viaje a Japón: una monedero y una tarjeta de transporte (tarjeta IC). En Japón, las monedas llegan hasta los 500 yenes (unos 4.500 wones), por lo que tu bolsillo se llenará y pesará rápidamente después de unas pocas transacciones. Un pequeño monedero con compartimentos separados te liberará del estrés de las monedas. Y para esos momentos en los que incluso sacar las monedas es una molestia, están las tarjetas IC como Suica o Pasmo.
- Compra y recarga: Actualmente, la emisión de tarjetas físicas está suspendida en muchos lugares debido a la escasez de semiconductores. En su lugar, te recomiendo encarecidamente comprar una tarjeta temporal para turistas (como Welcome Suica) en el aeropuerto, o si eres usuario de iPhone, emitir una Suica móvil directamente desde la aplicación Wallet. Ten en cuenta que la recarga suele ser solo en efectivo en las máquinas de recarga de las estaciones de metro.
- Lugares de uso: Además de trenes y autobuses, puedes pagar con un 'bip' en tiendas de conveniencia, máquinas expendedoras, taquillas de monedas, e incluso en la mayoría de restaurantes y cafeterías de franquicia. Es el mejor compañero para moverte rápidamente sin interrumpir el flujo de tu viaje, sin necesidad de contar efectivo ni recibir cambio.
Al final, la respuesta es una: suficiente efectivo, una tarjeta de pago internacional y una tarjeta IC recargada. Si tienes estos tres elementos como una 'trinidad' y los usas según la situación, rara vez te sentirás avergonzado o incómodo por el dinero. Ahora, tu cartera se ha convertido en una llave maestra que puede manejar cualquier situación de forma flexible.